miércoles, 27 de octubre de 2010

Samhain 31 de Octubre - 1 noviembre


Samhain es la festividad de origen celta más importante del periodo pagano que dominó Europa hasta su conversión al cristianismo, en la que se celebraba el final de la temporada de cosechas en la cultura celta y era considerada como el "Año Nuevo Celta", que comenzaba con la estación oscura. Es tanto una fiesta de transición (el paso de un año a otro) como de apertura al otro mundo. Su etimología es gaélica (gaélicasamhain, «fin del verano» ).
Ha sido practicada desde hace más de tres mil años por los pueblos celtas que han poblado toda Europa.
En la actualidad Samhain continúa celebrándose por los seguidores de movimientos neo-paganos, (religión) como la wicca y el druidismo.

Origen

Por un lado encontramos que el origen pagano de la celebración podríamos atribuirlo a la celebración Celta, llamada "Samhain" y que tenía como objetivo reverenciar a los ancestros. La invasión de los Romanos (46 a. C.) a las Islas Británicas dio como resultado la mezcla de la cultura Celta, la cual con el tiempo terminó por desaparecer. Su religión, conocida como Druidismo, desapareció en la mayoría de las comunidades celtas con la evangelización que tuvo lugar a finales del siglo II.

Relación con el Druidismo


Sobre la religión de los druidas, no sabemos mucho pues no escribieron sobre ella, todo se transmitía de generación en generación. Sabemos, que las festividades del Samhain se celebraban muy posiblemente entre el 5 de noviembre y el 7 de noviembre (a la mitad del equinoccio de otoño y el solsticio de invierno) con una serie de festividades que duraban una semana, finalizando con la fiesta de "los espíritus" y con ello se iniciaba el año nuevo celta. Esta fiesta de los espíritus era una de sus fiestas principales pues celebraban lo que para los cristianos sería el "cielo y la tierra" (conceptos que llegaron solo con el cristianismo). Para ellos el lugar de los espíritus era un lugar de felicidad perfecta en la que no había hambre ni dolor. Los celtas celebraban esta fiesta con ritos en los cuales, los sacerdotes druidas, sirviendo como "médium", se comunicaban con sus antepasados esperando ser guiados en esta vida hacia la inmortal. Se dice que los "espíritus" de los ancestros venían en esa fecha a visitar sus antiguos hogares.

Relacion con el Cristianismo

Desde el siglo IV la Iglesia de Siria consagraba un día a festejar a "Todos los Mártires". Tres siglos más tarde el Papa Bonifacio IV(615) transformó un templo romano dedicado a todos los dioses (panteón) en un templo cristiano dedicándolo a "Día de todos los Santos", a todos aquellos que los habían precedido en la fe. La fiesta en honor de Todos los Santos, inicialmente se celebraba el 13 de mayo, pero fue el Papa Gregorio III (741) quien la cambió de fecha al 1 de noviembre, que era el día de la "Dedicación" de la Capilla de Todos los Santos en la Basílica de San Pedro en Roma. Más tarde, en el año 840, el Papa Gregorio IV ordenó que la Fiesta de "Todos los Santos" se celebrara universalmente. Como fiesta mayor, ésta también tuvo su celebración vespertina en la "vigilia" para preparar la fiesta (31 de octubre). Esta vigilia vespertina del día anterior a la fiesta de Todos los Santos, dentro de la cultura Inglesa se tradujo al inglés como: "All Hallow's Eve (inglésAll Hallow's Eve, «(Vigilia de Todos los Santos» ). Con el paso del tiempo su pronunciación fue cambiando primero a "All Hallowed Eve", posteriormente cambio a "All Hallow Een" para terminar en la palabra que hoy conocemos "Halloween" que se convirtió en un festival puramente comercial.
Existen algunas prácticas tradicionales en las naciones celtas que aun conservan la herencia de dicha fiesta, como las diásporasirlandesa y escocesa.
La misma palabra fue usada para nombrar un mes en el antiguo calendario celta, en particular a las primeras tres noches de este mes con el festival marcando el final del verano y de las cosechas. En los idiomas gaélicos "Samhain" es la palabra para "noviembre" y puede significar "fin del verano".

Samhain en la cultura celta

El calendario galo dividía el año en dos mitades, la mitad oscura comenzando en el mes de Samonios (lunación octubre-noviembre), y la mitad clara, comenzando en el mes de Giamonios (lunación abril-mayo). Se consideraba que el año comenzaba con la mitad oscura, así Samonios se convertía en el año nuevo celta. Todos los meses comenzaban con la luna llena y la celebración del año nuevo tomaba lugar durante las "tres noches de Samonios", la luna llena más cercana entre el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno. Las lunas llenas marcaban el punto medio de cada mitad del año durante las cuales se celebraban festivales. El calendario de Coligny marca la luna de pleno verano, sin embargo, omite la de pleno invierno. El calendario fue diseñado para alinear las lunaciones con el ciclo agrícola, y la posición astronómica exacta del Sol se consideraba menos importante.
En la Irlanda medieval, Samhain permaneció como la principal festividad, celebrado con una gran asamblea en la corte real de Tara, durando tres noches, consistente con el testimonio galo.
La festividad céltica del Samhain se describe como una comunión con los espíritus de los difuntos que, en esta fecha, tenían autorización para caminar entre los vivos, dándosele a la gente la oportunidad de reunirse con sus antepasados muertos. Para mantener a los espíritus contentos y alejar a los malos de sus hogares, dejaban comida fuera, una tradición que evolucionó convirtiéndose en lo que hoy hacen los niños yendo de casa en casa pidiendo dulces.
Después de que los romanos conquistaran gran parte de los territorios celtas, estos influenciaron el mundo céltico con sus festivales a la diosa romana de la cosecha, Pomona. Más tarde, los cristianos calificaron las celebraciones celtas como una práctica herética, destruyendo bajo este pretexto gran cantidad de la cultura, monumentos, y tradiciones celtas, para afianzar su dominio político y social del viejo continente. Fue la época de sometimiento de los pueblos libres paganos, que eran convertidos al cristianismo demonizando sus creencias, adoptando sus festivales, y convirtiéndolos al cristianismo. Así, el de Samain se convirtió en el día de Todos los Santos, de donde deriva el nombre inglés de Halloween.
Por el Samhain era costumbre vaciar nabos (posteriormente calabazas, debido a una tradición irlandesa) para ponerles dentro velas. Varios siglos después, esta tradición (que renace en la actualidad gracias al movimiento neo-pagano) tiene continuidad en el actual Halloween, exportación de los irlandeses a Estados Unidos en el siglo XIX y principios del XX.

Samhain (Samaín) en la cultura gallega


Rafael López Loureiro, maestro de escuela de Cedeira (La Coruña) fue el responsable de redescubrir esta tradición y comprobar que existía por toda Galicia hasta hace menos de treinta años. Además, también comprobó su pervivencia en el norte de Cáceres, alrededor de la zona en la que están situadas las aldeas de habla gallega, y en zonas de Zamora y de Madrid. Además, este estudioso analizó la relación de la costumbre de las calabazas con el culto a la muerte y a semejanza con las tradiciones hermanas de las islas británicas. Hasta llegó a detectar peculiaridades como la de Quiroga (Lugo), donde la calabaza tallada se seca y se conserva para usarla como máscara en el Entroido. Su trabajo sobre esta tradición, recogido en el libro Caliveras de melón” (calaveras de melón) y en otra de posterior aparición, empezó aun ahora a llamar la atención de los antropólogos.

Samhain en la leyenda celta irlandesa


El Ciclo de Ulster está salpicado de referencias al Samhain. Muchas de las aventuras y campañas emprendidas por los personajes comienzan en la fiesta de la noche de Samhain. Algunos ejemplos de estas historias presentes en el folclore irlandés son:

Hoy en día se sigue celebrando año tras año el Samhain (Samaín en gallego) en gran parte de ciudades y pueblos de Galicia, como Vigo, FerrolCedeira, etc.

Renovación de Samhain evitando la influencia de Estados Unidos

López Loureiro también divulgo la tradición de las calabazas y su relación con el Samhain por colegios y asociaciones de todo tipo, lo que está provocando que cada vez haya más lugares en los que se celebra esta fiesta sin pasar por la influencia de Estados Unidos. También promovió, hace trece años, del Samhain que aún hoy se celebra en Cedeira. Primero desde la asociación "Chirlateira", y después desde "Amigos do Samaín", organizando cada año una exposición y un premio a la calabaza mejor esculpida. Además, se celebra una “procesión de ánimas”, en la que los jóvenes de la villa desfilan por las calles disfrazados y portando luces como si fuesen la Santa Compaña. Hay una merienda y actúan grupos de animación. Desde hace tres años se conceden los premios anuales del Samhain otorgados a Isaac Díaz Pardo Xaquín Marín y al grupo Milladoiro. El acto de entrega se celebra en una caldeirada cultural, y la fiesta se cierra con el De aquí nun ano”, un pregón que se lee al final del evento.
Heredera directa de la fiesta de Cedeira el Samaím Festa das Cabaças que celebra la agrupación A Revolta, integrada en la Fundaçom Artábria de Ferrol. Después de un año de participación en el Samaín del norte, introdujeron en el casco urbano de Ferrol el tallado de calabazas. Además del obradoiro y de la posterior exposición. Desde Artábria reconocen que la tradición del tallado no se conservaba en la ciudad, pero si que había recuerdos en todas las aldeas de los alrededores, especialmente hacia la zona Norte. En Narón está desde hace bastante tiempo la fiesta organizada por la Asociación de Veciños de San Mateo. En Ferrolterra la "Festa das Caveiras" de Narahío. En Palmeira la fiesta organizada por el colegio público.
Un cuento de Celia de Sáa, del programa “Plis Plas” de la Radio Galega, recoge también esta tradición, y la revista que publica el programa lleva varios años dedicándole artículos. Un texto teatral, Indo para o Samaín”, de Carlos y Sabela Labraña, también enseña a los más pequeños esta tradición gallega. El semanario A Nosa Terra recogía también en sus páginas esta tradición, y a medida que se va acercando el Día de Difuntos son cada vez más las páginas de que recogen la existencia de esta costumbre. Poco a poco el Samaín está ganado popularidad dentro de las tradiciones gallegas.

Significado

El Samhain no tiene un significado negativo. Es un tiempo para reafirmar la creencia en la unidad de todos los espíritus (almas de vivos y muertos) y la resolución firme de que la muerte no es el final de nuestra existencia.




viernes, 22 de octubre de 2010

¿Qué es la bisexualidad?

Bisexualidad

La bisexualidad hace referencia al deseo romántico o sexual hacia personas de ambos sexos. El término tiene el mismo origen que los que se refieren a las otras orientaciones sexuales, homosexualidad y heterosexualidad.
Dentro de la tradición occidental, se suele dar carta de naturaleza a la bisexualidad desde la antigua Grecia pues, según las fuentes existentes, este tipo de relaciones eran practicadas incluso por los mismos reyes o gobernadores de Grecia (uno de ellos fue Alejandro Magno).
Aunque se ha observado en gran variedad de formas en todas las sociedades humanas de las que quede registro escrito, la bisexualidad sólo ha sido objeto de estudio serio desde la segunda mitad del siglo XX y aún hay desacuerdos sobre su prevalencia y naturaleza.



Descripción

Los intentos de descripción teórica de la conducta bisexual aparecen marcados, dentro de la tradición sexológica occidental, por su carácter de territorio ambiguo, en el que la tensión entre homosexualidad y heterosexualidad queda anulada. En un intento de desambiguación, se ha considerado que existen varios niveles de análisis de los que derivan las diferentes formas de conceptualizar la bisexualidad:

Bisexualidad biológica
Bisexualidad psicológica
Bisexualidad conductual
Bisexualidad cultural
Bisexualidad histórica vs contemporánea


Esta gradación de niveles corresponde, además, a una cronología en los estudios sobre la bisexualidad. Las teorías pertenecientes a los dos primeros niveles, el biológico y psicológico, encuadran su desarrollo durante el siglo XIX, mientras que las de los dos siguientes, conductual y cultural, aparecen durante el siglo XX.
En las teorías del primer nivel, la bisexualidad aparece fuertemente ligada con la sexología médica y con el pensamiento de Lamarck y Darwin. La finalidad de estas teorías, que operan desde el seno del evolucionismo, es describir la función que la bisexualidad pudiera tener en la perpetuación de la especie humana.

En las teorías del nivel psicológico, la bisexualidad ha sido objeto de diversa consideración. En la obra de Freud, la bisexualidad (como ocurriera con la homosexualidad), a menudo significaba la fijación de un desarrollo psicológico estancado. El trabajo del psicoanalista Heinz Kohut, en cambio, define la bisexualidad como un intento de regulación de la autoestima del individuo para alcanzar satisfacción teniendo relaciones íntimas con un sexo o dos. La necesidad de alcanzar satisfacción sexual con ambos sexos debe distinguirse, en este paradigma, de algunas formas "patológicas" de bisexualidad observadas en el historial clínico de pacientes con personalidad de límites difusos o débiles y autorrepresentaciones fluidas.
En las teorías del nivel conductual, se centra la atención en el estudio de las biografías de individuos que presentan conductas bisexuales. Para estas teorías, dado que la conducta sexual normalmente no suele darse con los dos sexos al mismo tiempo, el mismo individuo suele relacionarse exclusivamente con un sexo u otro durante una fase significativa del desarrollo vital. Los estudios de este nivel focalizan el interés en las razones por las que se producen estos saltos y en su significado. La bisexualidad se concibe así como un resultado situacional o vital de la biografía de los individuos. Esta dimensión cualitativa en el estudio de la conducta bisexual es eludida por otros estudios cuantitativos del comportamiento sexual humano, como los de Kinsey, que se limitan al recuento estadístico de experiencias o deseos homosexuales y/o heterosexuales en los individuos.
Mientras que las teorías de corte psicológico y conductual centraban su atención en el significado de la bisexualidad para los individuos, y las teorías biologicistas, en la funcionalidad universal de la bisexualidad para la especie, las teorías del cuarto y más reciente nivel, el cultural, consideran que la dimensión fundamental para conceptualizar el comportamiento sexual se halla en el seno de las distintas culturas. Así se presta atención a las ideas culturales referidas a las relaciones sexuales o a las ideologías dominantes en una cultura respecto de lo que se considera adecuado, saludable, moralmente aceptable o reprobable en el seno de una sociedad concreta en un momento determinado de su historia. Enmarcadas en el seno del constructivismo social, las teorías culturales, niegan la validez científica de categorías universales como la normalidad, la naturalidad o salubridad de unas u otras conductas sexuales. Estas teorías son ajenas a consideraciones biologicistas de la sexualidad, pues consideran que son las culturas, y no la biología, las que determinan históricamente la objetivización conceptual y el significado de los comportamientos, roles e identidades sexuales. Por ello, las teorías culturales niegan que exista una sola conceptualización de la bisexualidad, sino que esta presenta distintos estatus y naturalezas dependiendo del entorno cultural que se estudie. Desde esta perspectiva, se dan culturas, como la huaorani, en la que no sólo no existen la homosexualidad, heterosexualidad o bisexualidad como conceptos objetivos (aunque se observen prácticas que, desde otras culturas, se conceptualizarían como tales) o identidades sexuales más o menos definidas, sino que el propio concepto de sexualidad aparece difuminado o es inexistente. Por todo ello, la determinación del significado de la bisexualidad depende de la realización de estudios transculturales que, evitando el etnocentrismo, den una visión más amplia y veraz del asunto.



Bisexualidad, homosexualidad y estatus en las culturas occidentales
Dentro de las culturas occidentales europeas y angloamericanas, la ideología sexual dominante ha sido históricamente heterocentrista y patriarcal. En esta doble vertiente, la sexualidad se ha considerado fundada en la reproducción, las mujeres han sido relegadas a funciones reproductoras y domésticas y a estructuras sociales de debilidad y la heterosexualidad se ha considerado la única opción saludable, legítima y natural. Los comportamientos homosexuales masculinos, fuertemente reprobados e incluso castigados penalmente, han acarreado en ocasiones una feminización de los varones que los ostentaban, mientras que la homosexualidad femenina era prácticamente invisibilizada. Por ello, algunos estudios muestran la bisexualidad, tanto masculina como femenina, como un caso de homofobia internalizada. La pujanza de los movimientos reivindicatorios LGBT ha ido imponiendo parcialmente, sobre todo en el caso de la homosexualidad masculina, un modelo de prácticas homosexuales llamada homosexualidad entre pares, en que los dos miembros de una relación homosexual no son recategorizados en cuanto al género, independientemente de su edad o de la disposición pasiva o activa en el encuentro sexual. Esta situación ha dado lugar a que, en el seno de las comunidades gays y lésbicas de homosexualidad entre pares, individuos que construyen fuertes identidades homosexuales que son determinantes para sus biografías, acusen a los que se identifican como bisexuales de hipócritas, pensando que son en realidad homosexuales que participan en actividad heterosexual solo para seguir siendo socialmente aceptables. La consideración de las prácticas homosexuales extramatrimoniales de varones casados con mujeres, así como la consideración de que el ocultamiento de la propia homosexualidad debilita las reivindicaciones de los militantes LGBT, han sido utilizados también como argumentos de esta teoría de la homofobia internalizada. Parejo a esta teoría, también se ha considerado, en el seno de comunidades gays y lésbicas entre pares, la bisexualidad como una situación de tránsito. Así, un estudio de Herdt sobre adolescentes urbanos de Chicago (Estados Unidos). Este mismo estudio considera que la participación de estos jóvenes estadounidenses en relaciones homoeróticas y heteroeróticas servían, en algunos casos, de punto de referencia comparativo de las propias tendencias sexuales, aún inmaduras, como paso previo para decantarse por una identidad heterosexual u homosexual. Sin embargo, la emergencia de reivindicaciones de la bisexualidad como una tercera identidad sexual y la aparición de "guiones culturales" acerca de en qué consiste esa identidad bisexual, estaría abriendo nuevas vías de categorización. En esta nueva tesitura, Herdt distingue a aquellos jóvenes que calificaban o sentían que sus prácticas bisexuales eran de tránsito, de aquellos otros que refundaban su identidad sexual en prácticas bisexuales. La diferencia de género no es indiferente al respecto de la formación de las identidades homosexuales y bisexuales. La divergencia de edades medias en el acceso a los primeros encuentros sexuales indica que, en el caso de los varones con prácticas bisexuales, el primer contacto homoerótico precede a los contactos heteroeróticos, mientras que la tendencia se invierte para las mujeres. Las descripciones que hacían los jóvenes de estos primeros contactos sexuales con uno u otro sexo parecen indicar que las utilizaban para tratar de aclarar sus sentimientos respecto de la construcción de su identidad sexual.

Dado que algunos bisexuales sienten que no encajan ni en la comunidad gay ni en el mundo heterosexual, y dado que tienden a ser “invisibles” en público (confundiéndose sin problemas en las sociedades homosexual y heterosexual), algunos de ellos han formado sus propias comunidades, cultura y movimientos políticos. Sin embargo, puesto que la orientación bisexual puede estar en cualquier punto entre los dos extremos de homosexualidad y heterosexualidad exclusivas, otros de los que se identifican como bisexuales prefieren formar parte de la sociedad homosexual o heterosexual.
Un símbolo común de identidad bisexual es la bandera del orgullo bisexual, diseñada por
Michael Page, que tiene una franja rosada que representa la homosexualidad, una azul que representa la heterosexualidad y una morada (mezcla del rosado y el azul) en la mitad que representa la bisexualidad.


Bisfobia

La bifobia es un neologismo que se refiere al rechazo hacia las personas bisexuales o hacia la bisexualidad misma. Se refiere al punto de vista de que las personas deben pertenecer obligatoriamente a alguna de las otras dos orientaciones sexuales: heterosexualidad u homosexualidad (monosexualidad obligatoria). Las personas bisexuales pueden ser objeto de ataques bifóbicos pues se les exige una supuesta “definición” de su orientación sexual en términos dicotómicos de una u otra; sin embargo, la bisexualidad es una orientación tan definida como las otras; aparte de eso, otras motivaciones para tal rechazo son dadas por un "estereotipo" muy difundido sobre la comunidad bisexual: la supuesta promiscuidad inherente a su condición sexual, y rumores malintencionados acerca de que la comunidad bisexual es responsable de difundir entre las comunidades homosexual, heterosexual y la misma comunidad bisexual, distintas enfermedades sexuales como la sífilis, el sida o el herpes genital, entre otras, por la misma promiscuidad de la que son acusados, además de su capacidad en la mayor parte de los casos de trascender de su propia comunidad y adentrarse dentro de las comunidades homosexual y/o heterosexual indistintivamente con fines sexuales y/o en la búsqueda de pertenencia a una comunidad distinta a la suya.

Fuente Wikipedia


sábado, 16 de octubre de 2010

La realidad lesbiana

Ser lesbiana en Cuba no es igual que en Argentina, menos en Nicaragua. Ser lesbiana en Chile no es igual a asumirse lesbiana en España o Europa. Realidades culturales diferentes, pero que en América Latina parecen tener un denominador común: ¿lesbofobia, invisibilización o machismo? Tres testimonios lo revelan.

Norma Guillard, coordinadora Espacio de Mujeres Lesbianas de Cuba dice 'es cierto que la revolución cubana se destacaba por la búsqueda de la justicia, pero eso solo no basta'. Norma dice que no cuentan con organizaciones gays ni lésbicas ni trans en este país. La mayoría de las lesbianas, se reúne en el denominado Centro Nacional de Educación Sexual. Otros, se juntan en programas contra el VIH/Sida, donde al menos en este tema han logrado avances y una mayor sensibilización del tema.

'La realidad social sigue siendo difícil para las mujeres lesbianas, aquí y donde sea. No hay, aún, mucha comprensión en cuanto a la ideología patriarcal, eso no se cambia de un día para otro', señala.

Cuando se hace hincapié sobre los valores de la revolución cubana, Norma es enfática: 'No es menos cierto que nuestra revolución se destacaba por la búsqueda de la justicia, pero eso sólo no basta. Que aquí no se rechace a nadie en los centros de trabajo, no implica que alguien en el propio trabajo haga manifestaciones de malestares, sobre todo si el comportamiento de la persona no es disciplinado. Los prejuicios llevan tiempo para desmontarlos y si aún nos cuesta que la mujer se muestre empoderada y con la autoestima dispuesta a enfrentar cualquier situación, ¡cómo será para una mujer lesbiana!', dice.

La activista indica que de todas maneras en el espacio con el que cuentan, tienen el apoyo gubernamental, 'siempre tocamos anecdótas que muestran las dificultades enfrentadas sobre todo en el ámbito familiar, es ahí donde más se sufre', añade.

Pese a todo, las compañeras cubanas han logrado dar pequeños pasos en términos de visibilidad. Hace muy poco estrenaron la obra de teatro 'De Hortencias y Violetas' de la dramaturga cubana Esther Sánchez y que trata sobre la reproducción asistida entre mujeres.


Como es lógico ser madre en esta condición trajo interesantes discusiones, pero el caso es que ya están en la mesa listas para ser enfrentadas y esa es nuestra política',

Para seguir sensibilizando sobre el tema, también sacaron un material pequeño tipo folletín llamado 'Mujeres y derechos', auspiciado entre otras por la Federación de Mujeres Cubanas que se refiere a los derechos de equidad, privacidad, placer sexual, expresión emocional entre otros sin discriminación de orientación sexual. 'Una de las metas de nuestro espacio es seguir trabajando en el rompimiento del imaginario que vincula a las mujeres con el matrimonio, la maternidad y la heterosexualidad', sostiene.

Norma finaliza comentando que la realidad cotidiana para las lesbianas cubanas, ha ido cambiando lentamente. 'Si bien es cierto que la lesbofobia está presente en muchas cabezas, también hay que ver que desde adentro estamos haciendo esfuerzos para hacer ajustes poco a poco. ¿Qué pasó, por ejemplo, con las lesbianas cubanas después de la película 'Fresa y Chocolate'? vimos que a nivel de los medios de comunicación, el tema anda aún en camuflaje. Por eso, este grupo de mujeres que solemos reunirnos, tiene como motivación principal romper el silencio en los medios', agrega.

'Hay un fuerte control hacia la sexualidad de las mujeres'

Julieta Paredes de Mujeres Creando, Bolivia, es una destacada activista, no sólo por los derechos de las lesbianas, sino también de las mujeres indígenas, a las cuales dedica su trabajo calificado de 'irreverente y rupturista'.

'Hay avances respecto a hace 10 años. Las mujeres están más visibles, pero todavía no hay una propuesta propia. Sigue el ayllu o la comunidad siendo un fuerte control social especialmente para las mujeres, control de la sexualidad que fundamentalmente está dirigida a la reproducción', indica.

La activista señala que en general no hay un cuestionamiento ni crítica sobre los caudillismos, jerarquías, machismos y violencias presentes en los pueblos originarios. 'Hay mujeres bien activistas y comprometidas, pero son como soldaditas obedientes de lo que dicen los líderes. Sin embargo, esto mismo está produciendo que grupos pequeños de mujeres de pueblos originarios empiecen a criticar estas formas y ahí estamos nosotras reflexionando y apoyándolas'.



Julieta realiza una fuerte crítica a la fuerte y clara discriminación de las mismas lesbianas a las mujeres indígenas. 'Hay fuertes discriminaciones hacia nosotras por indias y por empobrecidas y las razones tienen que ver con responsabilidades de ambos lados', señala

Explica que de parte de las lesbianas de pueblos originarios, existe una responsabilidad al no construir organizaciones desde ellas mismas 'desde nuestros cuerpos, nuestras estéticas, nuestros problemas y nuestros deseos eróticos, tampoco tenemos propuestas, entonces en principio ésta la misma desvalorización de nosotras a nosotras'.

De parte de las lesbianas 'blancas' por llamarlo de alguna manera, Julieta dice que es debido a toda la herencia colonial 'las mujeres indígenas somos bestias de carga, alguna que otra servirá para ser violada, pero por lo general somos consideradas no mujeres, feas, no personas, no deseadas y respecto a la sexualidad imposible para la visión colonial pensar en mujeres indígenas que deseen y tengan placer con otras mujeres, ese es un privilegio blanco.'

Frente a eso, la activista dice que entre Lesbianas se recurre mucho a la estética occidental de los cuerpos, 'y eso también está presente en el Lesbofeminismo, un poco menos que en los espacios homosexuales, queer, LGBTT, pero están también entre nosotras esas taras, prejuicios y racismos'.

'La cosa es más jodida cuando además de indígenas somos pobres por las políticas capitalistas que se tragan en sus fauces nuestro trabajo, porque esto implica una cultura muy distinta a de las lesbianas clasemedieras y de clase alta, las ropas que vestimos, las formas de presentar nuestros cuerpos, nuestros lenguajes, los lugares donde vivimos, los lugares donde podemos acceder para divertirnos, bailar por ejemplo, la información que manejamos. Hay una tendencia a hacer un modelo de la lesbiana feminista muy cercano a la clase media intelectual', agrega.



'Las lesbianas hemos ido perdiendo el miedo'



En Nicaragua, la ley que persigue y sanciona la homosexualidad y el lesbianismo fue eliminada a mediados del siglo XX; sin embargo, en la década de los 90, se promulgó nuevamente sin que hasta el día de hoy se deroge. Las agrupaciones lésbicas y gays dicen que ya no sienten miedo para terminar con esta restricción legal.

'Cochona' es el término peyorativo que se utiliza en Nicaragua para referirse a las lesbianas, algo así como 'maricona' en Chile y países sudaméricanos. Para Sam Montiel, integrante del Grupo de Mujeres Safo, esta palabra resume toda la discriminación que hay en su país hacia esta parte de la comunidad LGBT.

'En nuestro país, nuestras familias y la sociedad en general, dicen 'prefiero una hija puta y no una cochona', cuenta.



Conformar su agrupación, indica, fue un proceso de muchas dificultades, tomando en cuenta la poca visibilidad de las lesbianas nicaraguenses, pero pese a ello, lograron armarse hace tres años con el objetivo de brindar un espacio para encontrarse y hoy cuentan, incluso, con una casa donde acogen a lesbianas victimas de la violencia.

'Hemos logrado sortear la restricción legal para grupos como nosotras, le hemos perdido el miedo, aunque conservamos el respeto. Ha sido un proceso donde a pesar de las dificultades que hemos atravesado, el balance es positivo', señala

- ¿Cómo se vive el lesbianismo en la sociedad nicaragüense?


- Nuestro país es un de los países más pobres de América y los que más sufren la pobreza son las mujeres y los niños. Muchas lesbianas por el estigma que la sociedad ha impuesto, no pueden optar a un trabajo aunque esté calificadas para ello y las que lo tienen, deben esforzarse el doble para conservarlos y ver ascender a otros u otras y no ellas, porque el superior siempre tiene un 'pero' para no ascenderla que casi siempre es la discriminación por su preferencia. Otras, se ven obligadas a ocultarlas para poder conservar a sus hijos a su lado, etc.



- ¿Qué pasa en otros países? Lo que dicen los estudios:

- Amnistía Internacional se cuenta como una de las ONG más buscadas para denunciar casos de extrema lesbofobia, homofobia o transfobia como también, a la Comisión Internacional de Derechos Humanos de Gays y Lesbianas (IGLHRC) que realiza los trámites para generar cruzadas de alerta cuando se vislumbra que en algún país se están vulnerando los derechos de la comunidad LGBT.


Según datos entregados por la AI, en más de 80 países se sigue persiguiendo y asesinando a personas por el hecho de ser lesbianas, homosexuales o transexuales. Unos de sus informes se inicia contando casos que la historia ha tenido vedada durante siglos, como el de Felipa Souza, quien en 1592 vivía en una colonia portuguesa de Brasil y fue deportada a su país de origen “por el nefando y abominable delito de sodomía”, tras reconocer que había mantenido relaciones con una mujer.

Y aunque parezca increíble, estas mismas situaciones continúan repitiéndose en la actualidad. Hay casos muy extremos, como el de las activistas lésbicas en Uganda, que fueron sometidas a extensas sesiones de tortura e interrogatorio sólo por formar una organización que velara por los derechos humanos de la comunidad lesbiana. O el de la rumana Marine Cetiner, que fue condenada a tres años de prisión en 1995, “por intentar seducir a una mujer”, sufriendo golpes e incluso, violaciones de los policías. Gracias a campañas de alerta de AI y otras organizaciones, Marine fue puesta en libertad en 1998, con severos daños físicos y psicológicos.



Fuente: http://alainet.org

jueves, 14 de octubre de 2010

¿Qué es el Lesbianismo?

Lesbianismo
Lesbianismo es el término empleado en español para hacer referencia a la homosexualidad femenina. La palabra lesbiana se utiliza para hacer referencia a una mujer homosexual, es decir, una mujer que se identifica a sí misma, o a la que otros caracterizan, por su deseo hacia otras mujeres.

El concepto de lesbiana empleado para diferenciar a las mujeres que comparten una orientación sexual es un constructo del siglo XX. Aunque la homosexualidad femenina se ha encontrado en muchas culturas a lo largo de la historia, no ha sido hasta recientemente cuando la palabra lesbiana ha comenzado a describir a un grupo de personas. A finales del siglo XIX los sexólogos publicaron sus observaciones sobre el deseo y conducta hacia personas del mismo sexo, y distinguieron a las lesbianas en la cultura occidental como una entidad distintiva. Como resultado, las mujeres que se dieron cuenta de su nuevo estatus médico formaron subculturas underground en Europa y Norteamérica. El término lesbiana fue ampliado en la década de 1970 con la influencia de la segunda ola del feminismo. Desde entonces los historiadores han reexaminado las relaciones entre las mujeres, y cuestionan qué es lo que hace que una mujer o un relación puedan calificarse de lesbianas. El resultado de este debate ha introducido tres componentes a la hora de identificar a las lesbianas: conducta sexual, deseo sexual, o identidad sexual.

La sexualidad de las mujeres a lo largo de la historia ha sido en su mayor parte construida por varones, los cuales han limitado el reconocimiento del lesbianismo, como posibilidad o expresión válida de sexualidad, debido a la ausencia de varones en una relación lésbica. Los primeros sexólogos basaron sus caracterizaciones de las lesbianas en sus creencias de que las mujeres que desafiaban sus estrictamente definidos roles de género estaban mentalmente enfermas. Desde entonces, muchas lesbianas han reaccionado a su designación como marginadas inmorales mediante la construcción de una subcultura basada en la rebelión de los roles de género. El lesbianismo ha estado en ocasiones de moda a lo largo de la historia, lo que afecta a cómo las lesbianas son percibidas por los demás, y cómo se perciben a sí mismas. Algunas mujeres que realizan conductas homosexuales pueden rechazar la identidad lésbica por completo, y rechazar definirse a sí mismas como lesbianas o bisexuales.

Las diferentes maneras en las que las lesbianas han sido representadas en los medios de comunicación sugiere que la sociedad occidental en su conjunto ha estado simultáneamente intrigada y amenazada por las mujeres que desafían los roles de género femeninos, y fascinada y asombrada con las mujeres que se relacionaban románticamente con otras mujeres. Sin embargo, las mujeres que adoptan la identidad lésbica comparten experiencias que conforman un panorama similar al de la identidad étnica: como homosexuales, están unidas por la discriminación y el rechazo potenciales que sufren por parte de sus familias, amistades y otros. Como mujeres, tienen preocupaciones distintas a las de los varones. Las lesbianas tienen la posibilidad de encontrarse con problemas de salud específicos. Las condiciones políticas y las actitudes sociales también continúan afectando la formación de relaciones y familias lésbicas.